Donde todos caben: Patrick Miller toma el Domo de Hierro
por Mar Villalbazo
Nuestro año inicio este 10 de enero bajo el sonido del High Energy, el Techno y hasta el industrial con Patrick Miller.

Un poco de historia
Antes de que pasemos a los detalles, retrocedamos a los ochenta para el contexto. Patrick Miller en sí, es una discoteca que lleva activa desde aquella década, donde se mezclaba la música por medio de discos de acetato y tornamesas.
Aunque el High Energy es un género que asociamos mucho con los ochentas, en aquel momento fue bastante malentendido a pesar de que muchas canciones llegaron al mainstream, como Blue Monday de New Order, por lo que rozaba entre lo escandaloso y lo popular, además de jugar un importante papel dentro de la comunidad queer.
Fue así que desde 1983, bajo la consola del DJ Roberto Devesa, la gente de todos los rincones de la ciudad sin importar su clase social, su orientación sexual y costumbres, se reunían religiosamente para bailar los pininos de la música electrónica underground.

Sí, tu tía ochentera fue a un rave antes que tú.
El Patrick Miller fue creciendo gracias a la gente, aunque ya no continúan en su ubicación actual, hasta el día de hoy abre sus puertas los viernes con un repertorio que pasa por los 70s, 80s, 90s y ahora 2000s.
Hoy en día, esta discoteca se ha vuelto un ícono de la CDMX, una parada importante en las visitas a la ciudad, sin importar de qué generación vengas. Por eso, esta celebración en el Palacio de los Deportes es importante para la historia del Patrick Miller.
La Energía en el Domo
A las 7 de la noche, nos recibió el Palacio con lásers y la pista habilitada para el baile, donde el ambiente promedio del Patrick Miller se multiplicaba por 10. El lugar es conocido por sus ruedas, las cuales obviamente también las pudimos ver en la pista.

Como dije anteriormente, el Patrick Miller une a toda la gente, por lo que se caracteriza por un ambiente que va más allá de lo inclusivo, no importa cuantos años tienes, si vas producido o si sabes bailar bien o no, ya que siempre habrá un patricio veterano que estará dispuesto a compartir sus pasos contigo, y a pesar de que estábamos en el Palacio de los Deportes, este código permaneció intacto.
Con tres sets distintos, se pulió la pista del Palacio hasta la una de la mañana, cerrando el evento con el mero, mero Roberto Devesa, donde abordó el tema de la I.A. y su poca capacidad para acercarse al talento y creatividad humana.
Bajo el domo pude ver más allá de las coreografías y las ruedas, sino una comunidad que se mantiene fiel a la música, a sí mismos, donde no cabe el prejuicio de la edad y el “qué dirán”, por lo que si vamos al Patrick Miller, ya sea en su locación actual o en el Palacio de los Deportes, hay muchas cosas que aprender además de bailar.

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