El verano que me convertí en fifas: Mundial 2026
24 días siendo fifas por primera vez y me la pasé demasiado bien.

Creo que nunca había visto un fandom tan grande, tan entregado, tan intenso como los fifas. Ese amor a la selección mexicana la respeté pues todos fuimos parte en este mundial, las personas menos deportivas nos acercamos por primera vez a vivirlo, y así es como recordare este verano, el verano que me convertí en fifas.
Sin duda el 11 de junio marco una diferencia para muchas de nosotras que éramos ajenas al fut, quizás el FOMO, nuestros amigos, el trabajo nos acercaron a ser parte del mundial, la euforia colectiva nos unió.
Yo recuerdo como estaba enojada por culpa de los mil cierres que hacían al metro por culpa del mundial, pensaba «osh todo para los turistas y para los tontos únicos 5 partidos que va haber» y pues me callé la boca, todo cambió ese día.

La afición cambia todo
Quizás porque durante los partidos a mi me tocaba fotografiar la emoción de la gente, ya sea afuera del estadio o en otros spots donde se transmitían los partidos de México, ver este proceso de emoción, estrés, enojo durante más de 90 minutos, me hizo conectar con todo.
Cada gol, celebrar con el de a lado, abrazar a un extraño, ver a la gente feliz festejando; esa felicidad ajena se contagia y quizás era la dosis de serotonina que muchos necesitábamos.
Poco a poco fui entendiendo más, aprendí que era un fuera de lugar gracias a un tiktok
Me aprendí los nombres de los jugadores, entendí porque fue tan emotivo esos últimos minutos que metieron a Memo Ochoa en el partido contra Chequia, mi algoritmo de tuiter cambió completamente y parecía feed de bato, comencé a ver partidos de otras selecciones, yo despertaba, comía, bebía, dormía con el futbol.

Quizás mucho influyo que junio-julio son meses sin tantos conciertos y bueno, tenia que entretenerme en algo, y claro al ser sede del Mundial era imposible escapar de la fiebre futbolera. Cabo Verde, Haaland, el último mundial de Ronaldo, algo que formó parte de mi vocabulario este año.
Como festejamos el 15 de septiembre 4 veces en un mes.
Espuma por todos lados, mis botitas llenas de lodo, abrazando mi totebag con todas mis fuerzas, banderas que no sabíamos de donde las habíamos agarrado pero de pronto ya estábamos envueltos en ellas, ser parte del «quiere volar», amigas besuqueando extranjeros, todxs comprando chela a sobre precio y una caminata a las 4am de regreso a casa para al día siguiente cuestionarse «es miércoles cabrón, no mames ¿por qué hice eso?» y así repetirlo cada semana, cuatro semanas.
Sin duda conforme avanzamos en el partido avanzamos en festejos y creo que es uno de los mejores after colectivos que pudimos experimentar porque ahí todos éramos amigos, solo queríamos fiesta porque estábamos felices, éramos felices 🙂
¿Cuándo íbamos a volver a estar así de felices? quien sabe, pero había que aprovecharlo.

Pero como todo lovebombing, esto iba acabar, cuatro semanas de amor intenso llegaron a su fin y así sin más, como tu ex, la selección desapareció del mundial y solo nos queda ese nudo de ¿y ahora qué?
Creo que ahora entendemos porque la gente llora cuando pierde el Cruz Azul. Ahora entiendo porque mis amigos son así, que chingón solo ver la tele, tomar cerveza y gritarle a 11 tipos en shorts, es divertido, la vida cruel que existe afuera la olvidas por 90 minutos.
¿Continuare en este camino del futbol?
La verdad siento que no, creo que parte de la diversión del mundial es justo que todos nos uníamos por nuestro país, un país que no es perfecto, que sabemos que es inseguro, que tenemos mas de 220k desaparecidos, que prioriza al rico, antifeminista y mil adjetivos más, sabemos los defectos, pero… por 24 días nos unimos y sacamos nuestro lado bonachón ante el resto del mundo.
Siempre recordare este verano, donde un pato nos representó, Juan Gabriel fue nuestro soundtrack y el Angel de la Independencia se convirtió en la cantina más grande del país.


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