Walter Esaú: canciones para bajar avión, cantinear y soñar
Presenta su disco en vinil con un show completo y confiesa sus ganas de hacer salsa o hasta electrónica

Walter Esaú llegó sonriente. Le gusta el clima nublado, la lluvia suave, la bruma que envuelve la ciudad como si alguien le hubiera echado un filtro melancólico.
Hablamos justo después de su presentación en el Arre, ese festival donde el regional mexicano se apodera del escenario y donde Walter, con El Cantante, se lanzó a lo grande. Cuando platicamos antes del show, no tenía clara la dimensión de lo que estaba por hacer. Y ahora, después de subirse al escenario principal, lo dice con una sonrisa entre sorpresa y orgullo:
“me divertí muchísimo”.
Claro, con todo y micrófono con cable que terminó siendo un caos en un escenario tan enorme. Romántico, sí. Práctico… no tanto.

Lo que sí fue claro es que esta etapa lo está transformando. Cuando le pregunto con quién del más allá le hubiera gustado tomarse una chela y hablar de música, no duda: Ariel Camacho. “Siento que él es el punto medio entre el regional de antes y lo que vino después”, dice. Lo menciona con respeto, como si en cualquier momento Ariel pudiera aparecer con una guitarra, sentarse junto a él y cantar algo juntos.
Casi sin quererlo, El Cantante se volvió un disco que la gente pidió en vinil. Walter no se lo esperaba. Le cuesta creérsela, y lo dice con honestidad: “me cuesta creer en mí”. Ayer, cuando por fin tuvo su vinil en las manos, sintió como si algo se completara. Como si ya no fueran solo canciones en la compu o en plataformas, sino un objeto físico que valida el trabajo, el esfuerzo, los desvelos. “Es como tu diploma de secundaria, ahí está. Terminado.”
Y en ese mismo impulso creativo, ya está pensando en el siguiente disco. Dice que este materializar el trabajo lo motiva. Que no le gusta casarse con una sola idea o sonido, que más bien va componiendo lo que le da curiosidad. Que no quiere ponerse una cárcel creativa solo por complacer al algoritmo.
¿Qué tal un Walter Esaú sonidero? ¿O salsa, o algo electrónico?
Se ríe. “Estoy escuchando mucha salsa. Me parece un género virtuosísimo. No sé si antes tenía la capacidad de apreciarlo, pero ahorita… es lo que más me gusta escuchar.” También menciona música electrónica con un “nunca digas nunca”. Cita a Juan Cirerol como ejemplo de alguien que se lanzó a lo electrónico solo por diversión. Y eso, al final, es lo que más le importa: divertirse.
La Cantina Erizo
Hablamos también de tragos, de cantinas imaginarias. Si él tuviera una, se llamaría Cantina Erizo o tal vez Maldito Amor. ¿Y el trago especial? Obvio: uno que se llame Bajar avión, para esos días en los que uno llega directo de la cruda emocional. También armamos el menú:
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Trago si te acaban de cortar: Hasta el hielo vuelve a ser agua
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Trago si acabas de encontrar novi@: Privilegio
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Trago para hablar con tus compas: Qué equivocada estás
- Trago para la cruda física: Hoy sé
Y sí, todo eso se va a cantar en vivo. En su próximo show presentará El Cantante completo, de la rola 1 a la 12, en ese orden. Luego vendrán temas de otras etapas. El show durará unas dos horas y estará acompañado de una bandota de 13 músicos. Dice que no le gusta replicar el disco tal cual, que habrá cambios, guiños, arreglos nuevos. Que más que un show, será una experiencia.

Walter Esaú está en un momento bonito: ese en el que uno cree lo suficiente como para seguir creando, pero lo duda lo justo como para mantenerse humilde. Y mientras haya canciones para bajar avión, el viaje apenas empieza.

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