En un abrir y cerrar de ojos pasaron 25 años del álbum «Hijos del culo» y el público se hizo presente.

Vestidos con la remera del 10, en pijama de rayas y con la playera de Pumas, para celebrar con Bersuit Vergarabat en el Teatro Metropolitan. En la fila de la entrada se escuchó «ojalá toquen mi canción favorita: qué linda que estás«…
Los argentinos abrieron con sus pijamas bien puestas y los asientos salieron sobrando desde los primeros acordes; el bajo y la batería rebotaban con fuerza en las costillas y te daban ganas de bailar.
Se pusieron flamencos con «La del Toro». Poco después empezó «Tocó y me voy» y parecía que estábamos en un estadio viendo jugar a Maradona o a Messi.

El acordeón y el tango hicieron varias apariciones a lo largo de la noche. Nos pusieron románticos con «Dame», luego «La soledad” nos dio tremendo flashback a la secundaria y una sorpresa con un guiño a “Yendo de la Cama al living” de Charly García muy fino para cerrar la canción. Después vino el turno de la cumbia y nos pusimos a bailar con “Yo tomo” y «Morocha».
La tremenda fiesta que se traían no evitó que Bersuit recordara a las madres de la Plaza de Mayo ni a los desaparecidos, una deuda y que nos une en la tristeza, la rabia y la frustración a toda Latinoamérica.

Un gran momento fue cuando Carlos se bajó de la batería para cantar y saltar como si tuviera 15 otra vez con “Sr. Cobranza” y “Se viene”. Sólo nos faltó espacio para el slam.
Bersuit tocó no tocó “Caramelo”, pero sí casi todo su disco «Hijos del culo» completo; varias clásicas y aprovecharon para intercalar joyas que tenían años sin tocar para darnos una noche muy chida, logrando que se nos olvide un ratito el dolor de rodillas.
Por Mercedes Rojas
