La calidez de Querétaro, himnos generacionales en vivo y la magia de ver a leyendas del rock a unos cuantos metros de distancia.

El 12 de octubre nos lanzamos a Querétaro para el Pulso GNP 2024. Este festival siempre tiene un encanto particular: su formato cómodo y amigable permite disfrutar al máximo de cada acto sin el caos colosal de otros recintos.
El plato fuerte de la noche era, sin duda, The Killers. Aunque venían de dar un par de fechas previas en el Estadio GNP, la realidad es que sus shows son hipnóticos y nunca van a ser suficientes. En la misma línea de reencuentros festivaleros estuvo Belanova, reafirmando que este 2024 fue definitivamente su año de reconquista en cada escenario que pisaron.
Uno de los momentos más disfrutables fue Franz Ferdinand. Tras verlos un día antes en su show en solitario en el Frontón México y como abridores de The Killers, volver a presenciar la energía de Alex Kapranos sobre el escenario fue un verdadero deleite.

Por el lado de la nostalgia indie española, El Columpio Asesino hizo parada obligatoria en su gira de despedida. Escuchar «Ballenas muertas en San Sebastián» en vivo sabiendo que están cerrando su ciclo es algo que había que aprovechar a toda costa.
La jornada también tuvo momentos místicos con Camilo Séptimo y la calidez del sabHop con Sabino. Sin embargo, el pico de nostalgia adolescente llegó con Simple Plan. Desbloquear la pubertad cantando sus himnos a todo volumen, y con la enorme fortuna de estar en el pit capturando la acción con la cámara, se convirtió en una de las mejores experiencias del festival.
Querétaro volvió a demostrar que un festival pequeño y bien curado se disfruta muchísimo más.

